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5.8.11

Rebirth.

I
El corazón es un potro enloquecido,
Cabalgando al borde de un desfiladero.
Franqueando apenas obstáculos gigantes,
Que a propósito le han puesto en el camino.

El corazón que se me desborda al tacto,
Y siente en slow motion ir muriendo.
Con cada grano que va desprendiendo,
Se desmorona sin ningún remedio.

El corazón yace tirado al suelo
En pequeñas partículas de tierra.
Y contemplo aquel polvo que queda
Hacerse briznas que se lleva el viento.

¿Qué agilidad tendría por necesaria,
Para correr volviendo a respirarlas?
Y no agenciarme ésta vacía caja,
Que con cada latido antes cantaba.

II
En mi pecho que se seca lentamente,
Entre malezas sentiré perderme,
Hasta que casi ya no sienta nada,
Y débil se presienta un nuevo eco.

El corazón regresa lentamente,
A través de mis fibras sensitivas,
Y se abre paso entre malezas muertas,
Demostrando que nada es para siempre.

El nuevo corazón de espíritu guerrero
Hincha esa caja solida sonora
Y entona nuevos cantos advirtiendo
Que nada detendrá su crecimiento
Que ha sido fértil al dolor el polvo:
Frágil semilla por lágrimas regada.
Y así, la historia comienza de nuevo.



22.6.11

I don't really want to know where you gone.

Te vas sin escuchar mi versión de los hechos
Luego, he de comprender lo que te importo.
Nada en mi pasado es turbio, sabes todo.

Tú abriste mi pecho y mi corazón saltaba.
Te deje contemplar mi zonas más extrañas,
Mi lado oscuro, mi antesala del infierno.
Y no hubo indicios en ti de espanto alguno.

Yo te abrí mis alas en su más amplio espectro,
Para dejarte tocar lo que llevo por dentro
Y me equivoque, y no sé hasta dónde llegue esto.

Pero nadie más que yo es capaz de actuar de mala fe,
O por lo menos piensas eso tú al respecto.
Y en ese mood se mueve ahora todo esto.

Pero, me dejas y no escuchas razones,
Al menos no las mías, por supuesto
Y ya estoy harta de buscar lo que no puedo.
Porque no soy un ángel que habla lindo.
Yo soy siempre quien soy, y no te miento
Y si es con mis acciones que te ofendo
Vete, que yo de nada me arrepiento.




23.4.10

Lost Cause.

Esta pinche depresión ha vuelto,
Y amenaza con ser definitiva
Me mata recordar lo que he sido.
Y no puedo cambiar lo que voy siendo.

¿Porque todo lo bueno es imposible?
¿Por que tenía que traicionarte y traicionarme?
De nada me valdrá contarte ahora
Esta verdad a medias que taladra.

Pensé en jamás volver a verte, y sin embargo,
Cada vez que te veo me hago pedazos.
No tengo la más mínima esperanza,
De creer que algún día estaremos juntos.

Yo se mejor que nadie que me miento,
Cada vez que un futuro feliz, despreocupado,
Y lleno de calor a tu lado me invento.
Y regresa a mi boca este sabor salado,
Y esta decepción que me pica los ojos.

Si no lloro no es por falta de deseo,
Pero mis ojos se rehúsan a mojarse.
Y esta coraza en que se ha convertido,
El músculo impulsor de mis latidos
Me impide demostrar lo que ha dolido
El vértigo insistente de saberte perdido.

Y cuando sepas lo que soy realmente;
Permite que me ponga en tus manos
Con la lucidez de un loco embrutecido.
Que ha diferencia de mis días mejores,
A diferencia de algún otro día
Y por única vez en esta vida
Estoy dispuesta a dar lo que querías.

Desliza una rodilla entre las mías
Divide mi cuerpo en dos y a cada parte
Entrega la pasión que corresponde.
Que hoy no voy a permitirle a mis prejuicios,
Detener el pulso loco acelerado.

Y cuando te vayas cierra bien la puerta
Que no has de traspasar una vez fuera.
Porque esta noche es una despedida,
Y no verás una vez más la herida
Que está noche me has dejado abierta.





16.12.09

Elegía.

La sal del mar que quiso reclamarte,
Tengo en el paladar entrometida.
Intentando inundarme la mirada
En torrente de falsas esperanzas.

Hace falta decir que haces ya falta.
Que apenas hace un día que nos dejaste.
Y ya se caen las hojas de los árboles marchitas.

El final del otoño se une al tuyo.
Como el roble que has sido te recuerden.

Como quedo de triste el mobiliario,
Como te extrañaran tus instrumentos.
Hechos a tu rigor, a tus marchas forzadas.

Y el invierno apresurando su llegada,
Precedido por la gélida mañana.

En el llanto suspendido en mis pupilas,
Se contienen mucho más que pensamientos.
Y un puñado de adioses dolorosos,
De tus viudas y huérfanos amigos.

Aún sin resignación te despedimos,
Con nuestro corazón casi dormido.
Latiendo apenas en señal de duelo,
Guardándote un minuto de silencio.