22.9.09

Sigo soñando.

A oscuras, a tientas, a gatas
Avanzo lentamente rumbo a ti.
No te despiertes aun.

Quiero acercarme pausadamente,
Con mis manos recorrerte.
Que tus ojos permanezcan bien cerrados.

Cuantas veces he soñado este momento.
Contemplarte embelesada,
Sin sentir esa mirada turbadora.

Tiembla mi pulso alocado…
Te veo girar de costado.
Teniendo esa perspectiva,
Mis manos vuelan aladas

Casi en la curva bajo tu espalda,
Puedo sentir tu piel sin tocarla
No me niegues este cielo.
No despiertes.

Me tomo mis precauciones;
Contengo hasta mi suspiro
Quisiera poder besarte…

Pero inmóvil hoy, mas mañana no
Ya no podré contemplarte sin pudor
Y debo aprovechar cada segundo.

Y tengo que mojar mis labios.

No hagas aun otro movimiento;
Viendo el perfil de tu labio caído
Puedo acercar los míos sin tocarlo.

Debo conservar esta barrera
Debo mantenerme vigilante
Quiero seguir contemplando expectante.

De pronto sin previo aviso,
Tus ojos se incorporan a la tierra.
Y angustiada por la angustia
De sentirme reflejada en tu mirada,
Abro a la vez mis ojos sorprendida.

Otra vez soñando con que soy espía
De la languidez de tu ensueño anhelante
Algún día…
Talvez algún día.


3.9.09

Florecer mirandote a los ojos.

Cada mañana mi paso se distiende al doblar cierta esquina con sigilo, quiero verte otra vez, como casi cada mañana camino al trabajo.

Siempre llevas puesto un suéter (y contrario a Cesar Costa, te sienta tremendamente bien) y unos jeans. Te miro y congelo antes de serlo una sonrisa. Por una mínima fracción de tiempo, me miras y sigues andando. El breve instante que miro esos ojos incrustados en esa carita de perro perdido, y esa enorme boca, siento que pasan por mi cara toda la gama de colores Sherwin Williams.

Es una cuestión de segundos, milímetros de nuestras vidas y con eso me basta. Y el día se ilumina cuando tu silueta veo a lo lejos. No te conozco, solo te miro, cada que puedo, se que vas a mirarme también. Mis pies se elevan del suelo, mi estomago repara como un potro forzado a correr rumbo a un precipicio, pero luego le suelto la rienda y solito agarra camino. Como diría Cerati ” en remolinos”

Hoy no llevabas suéter, pasaste tan, tan cerca, podría haber tropezado “accidentalmente" contigo. Y, ¿qué hice?

Te mire, se me congelo un esbozo de sonrisa, como siempre. Igualito que siempre.