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25.12.08

Friends will be friends.

Hace algunos años, cuando en la prepa solía hacer vida social conocí a una vieja poca madre. Amiga de las que no se dan en maceta.

Recuerdo a esta mujer como una autentica guerrera. Soportando estoicamente las alusiones que cualquier hijo de puta hiciera al tamaño de su nariz. Cuando uno es adolescente los defectos físicos suelen hacer que desees enclaustrarte de por vida en tu casa.

Las primeras veces que tuve oportunidad de conversar con ella me sorprendió su inusitada madurez, su cruda mordacidad inclinada al lado cómico de lo trágico, su manera de hablar me deslumbro por completo, despreocupada, dicharachera al más puro estilo de película cincuentera de Tin-Tan. Evoco con una sonrisa sus “simones”, sus “suavenas”, sus “vive hasta San Juan de las Pitas” sus “Sutanitos Pérez” y tantas otras frases como sacadas directamente de la Familia Burrón, pero que en su voz sonaban a lo más fresco que yo había escuchado jamás.

Aun tengo presente el primer día que tuvimos un acercamiento real de amistad, andábamos las dos con el ánimo hasta el suelo. Típico de diecisiete añera (antes no había emos), nos sentíamos solas y sin nadie que nos comprendiera (hay cosas que no cambian nunca). Aquélla tarde al verla aparecer sentí como si de repente ninguna pena fuera inconsolable. Me dijo algo que no voy a olvidar mientras siga respirando:

“Que chido que te veo, eres la única persona a la que quisiera ver en un día como este”

Confesándole que a mi me pasaba lo mismo, a partir de aquel día nos volvimos inseparables. Compartimos todas nuestras experiencias desde entonces, yo siempre había sido un poco introvertida y antisocial, pero había algo en esa mujer que no me permitía estacionar en un mood triste por demasiado tiempo, juntas éramos peor que el mismísimo demonio. Me hacían reír tanto sus extravagantes ocurrencias, y no he conocido a nadie con tan ingeniosa capacidad de poner los mejores apodos en todo el mundo. Tengo que reconocer que a partir de ella, soy otra persona, desinhibida y despreocupada, aunque ella solía asegurar que yo más bien era bien valemadres.

La primer peda que me puse fue bajo su experimentada protección. Y a pesar de que mi mal correspondido amor adolescente seguía sin pelarme siquiera, el saber que al llegar al CCH ahí estaría ella para hacerme llevadero cualquier ridículo trauma, era muchísimo más de lo que cualquiera habría podido pedir.

Jamás nos enamoramos del mismo wey, como siempre pasa en este tipo de historias, pero sus antiguas amistades y las mías conspiraban. No podían soportar el hecho de haber sido desplazadas. No sé que suerte de envidia les entro de repente, el caso es que un día me tope con el drama de que ella creía que su novio le ponía el cuerno nada menos con la que esto redacta.
No niego que me dolió, que me cayo cual patada de mula en mitad del culo saber que ella no confiaba en mi, que no tenía motivos para pensar que semejante barrabasada pudiera ser cierta. Así que hice lo único que estaba a la altura; le dije la verdad. Le dije que la única razón por la cual yo le hablaba al susodicho era porque era su novio y pasaban todo el día pegados como mueganos. Así que termino confesando que hubo quienes metieron chismes para que ella creyera esa historia, y también agregó que de cualquier manera ella sabía que yo le gustaba a su wey, y ya para cerrar con broche de oro, insinúo que incluso de ser todo cierto me habría perdonado con tal de no perder mi amistad. Así era Claudia, mi mejor amiga.

El tiempo a pasado y nos alejamos hace lo que me han parecido siglos. Trate sin éxito en más de una ocasión el volver a contactar con ella. No sé a que se debió, pero se que fue ella la que ya no quiso continuar en contacto. La verdad es que ahora eso ya no importa demasiado, difícilmente he conservado una amistad durante muchos años (la mayoría de mis amigos de verdad son hombres y todo se va a la chingada cuando se casan o encuentran pareja). Lo único cierto es que ella por millones de razones que sería incapaz de enumerar, es la persona más valiosa que he conocido en mi vida. Ha sido la única mujer con la que he llevado una amistad, que ha declarado que podría perdonar que le bajara a un novio. A cualquier hombre que lea esto no le parecerá cosa del otro mundo, pero eso es porque los hombres siempre le dan más importancia a la amistad que una mujer, a las mujeres no les puedes hacer nada peor que bajarles un galán (inclúyanse amigos gay), supongo que es su ego el que no puede reponerse de semejante madrazo.

Escribo todo esto como un merecido tributo a ella, a la persona que estuvo ahí para consolarme cuando parecía que nada podría lograrlo, al apoyo incondicional que siempre encontré en sus palabras, a las tantas penas y alegrías que compartimos.

Al sabio precepto que me acompaña siempre desde que ella me lo regalo. Sus palabras de aquella tarde van por mi vida serenándome en momentos de ofuscación:

“Vas a ver que sin tu hacer nada, las cosas van a ponerse solitas en su lugar”

Hablaba de no permitir que mis tripas dominaran mis actos, de no dejarme atrapar por un estúpido deseo de venganza.

No me importa que al final no hayas querido seguir siendo parte de mi vida Claudia, lo único que se con toda seguridad, es que siempre habrá un lugar en mis recuerdos reservado para ti. Y créeme es uno de los mejores lugares.

Gracias Claudia, gracias por existir, por aparecerte en mi vida, gracias por estar ahí siempre, aun sin estarlo en absoluto.

Y esta era tu canción favorita flaca, va por ti:



1.8.08

Nada es para siempre.

Cierro los ojos.
Vuelo.
Se acercan buenos tiempos.
Caigo de mi nube,
Y por primera vez es bueno.

Tomo aire.
Respiro profundo.
Enciendo un cigarrillo.
Despierto,
Me espabilo.

Canto una vez más esta canción,
Pero ha dejado de tener sentido,
Al menos el sentido que tenía.

Me guiño un ojo ante el espejo.
Sonrío.

A partir de mí,
Todo es nuevo.

Me sacudo el polvo y giro.
Nunca más contigo.
Aliviada suspiro.



Y esto es ya solo nostalgia, amor, nunca más:

28.5.07

Este muerto no lo cargo yo.

Cuando hace varios años decidiste, a pesar de haberme dicho lo contrario, que la persona con la que querías estar era con ella, lo asumí con toda la dignidad posible a esas alturas.
Te llore, me dolío, me retorcí y me ardío durante mucho tiempo. Y así, de la nada, de repente un día resulta que siempre me amaste, que aun me amas y no solo eso, para rematar con cereza en el pastel, además me informas lo mucho que te duele saber que estoy haciendo una vida con alguien y el hecho de que estoy intentando que salga todo bien con esa persona.
Como bien te lo he informado a su tiempo, no podía esperar por ti toda mi vida cual Penelope (la de Serrat o la de Homero, la que prefieras, que para el caso es lo mismo).
Hace no se cuantos años, tuviste a bien decidir quedarte en el lado comodo de tu vida, te quedaste con lo que tenías seguro, porque sabías que conmigo las cosas se ivan a poner buenas, pero que te costarían muchos de tus vicios y costumbres, en fin, sacrificios que no estabas dispuesto a hacer.
No quisiste arriesgarte a ver si funcionaba, así que no puedes culparme porque ahora yo si estoy haciendolo. Me arriesgo con alguíen a que me rompa el corazón, y la madre. Pero vale la pena porque resulta que yo amo a esa persona, porque puede pasar que también me rompa las dudas, los complejos, la desconfianza y con suerte, la ropa interior.
Yo amo a esa persona y no puedo ser tan cobarde como para no jugarmela por él. No sé a quién más pueda pesarle mi desición, pero ya esta tomada, y el pasado se fue hace mucho, cuando me cerraste esa puerta en las narices sin dar explicaciones.
Ahora mismo mi destino con esta relación es incierto, pero lo único que puedo asegurarte, es que a ti ya no te amo. Y te lo digo así, sin miramientos, sin ensayar frases adecuadas o menos dolorosas, porque se que de no hacerlo así, te daría una esperanza, y eso si que no puedo hacerlo.
Y sabes que siempre contaste conmigo, porque he sido tu amiga hasta el final, y si crees que te traicione de alguna manera, baste decir que no se puede perder algo que no reconocimos como nuestro en el momento necesario. Aun así sabes muy bien todo lo que te aprecio y que por mi no se ha de perder la amistad.
Hasta nunca o hasta siempre, según lo asimiles.

21.5.07

Sin rencores...

Ya estoy hasta la madre de esperar que cambies, de pedir que cambies, de dar todo con tal de que cambies, de cambiar para que tu cambies.

Te dejo ir, con la única condición de que también tu me dejes libre.

No quería que fueras diferente, solo que demostraras que te importo, pero supongo que no es así, porque además respecto ati, todo es suponer, ya que tu jamás dices nada, y de lo que dices nunca se sabe que tanto es cierto.

Te dejo ir, y es cierto que me duele, y es cierto que no me voy resignada, es verdad que no estoy conforme con lo que paso, pero se que solo podría haber sido mejor si hubieras puesto algo de tu parte.

Así que te dejo ir sin olvidarte, amandote como siempre, sin pedir olvidarte, y recordando los momentos que disfrute estar contigo, pero conciente de que no sientes ni una milésima parte de esto por mi, y eso no tiene remedio.

Solo espero que encuentres a alguien a quien ames tanto que valga la pena arriesgarte, y que te ame lo suficiente para impulsarte a hacer algo bueno con tu vida.

Y yo, me voy.